El Secreto de Ser Feliz

Puerta del Cielo

El Apóstol nos dice que estar “contentado” significa estar por encima de los eventos que nos ocurren sin quedar atrapados por ellos. No quiere decir resignación o fatalismo, el qué le vamos a hacer o no hay otro remedio que dicen muchas personas.

El significado de la palabra contentamiento se acerca mucho al concepto moderno de “aceptación” que, como tal, no aparece en el Nuevo Testamento. Aceptar implica la confianza serena, profunda, de que nada ocurre en mi vida sin el conocimiento de Dios. Si Él ve y conoce mi situación, entonces yo debo mirarla desde la óptica divina tanto como sea posible. Esto me permite desligarme de la estrechez de mi visión y ampliar mi horizonte.

Esta nueva perspectiva desde el punto de vista de Dios, me libra de la amargura, del resentimiento y de la sensación de injusticia y esterilidad de muchas situaciones. Pero aun va más lejos: La aceptación implica creer que Dios puede sacar provecho de cualquier situación para transformarla en un viaje para su gloria o incluso para mi propia vida. Y esto conlleva una serenidad profunda en toda situación.

Quizás le cueste a usted comprenderlo, pero el contentamiento es más valioso que todas las posesiones materiales que usted pueda acumular durante toda su vida. Nada de lo que usted tiene o podrá tener vale nada si usted no está interiormente satisfecho. El Apóstol Pablo se refería a esto cuando escribió:

Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. (1 Timoteo 6:6-8)

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